Santa Lucía

En Argentina no celebramos los santos. No tenemos esa costumbre. Pero, claro, mi papá era español, así que cada 13 de diciembre se iba a la floristería y me compraba un ramito de jazmines (gardenias, para vos que me leés desde España).

El jazmín es mi flor favorita. No sé si porque él me la regalaba o él me la regalaba porque es mi flor favorita. Da igual. No fallaba ni un 13 de diciembre sin mis tres flores blancas.

Cuando me vine a vivir a España, hace casi 20 años, se acabaron las gardenias. Bueno, supongo que se acabarían ya cuando me fui a Rosario. Da igual también. Porque en mi imaginación, en mi corazón, el 13 de diciembre huele a jazmín.

El 13 de diciembre de 2018 lo llamé al geriátrico para decirle que era nuestro día. No sé si no entendió bien, si no pudo comunicar bien… Total, fue una conversación corta. Todas lo eran al final.

Mi papá era muy de fechas. El 13 de diciembre me celebraba con flores (o con una llamada cuando la vida me llevó fuera de Témperley). El 29 de marzo era el primero en felicitarme por mi cumple. A las 00:00:01 lo tenía a mi papá deseándome feliz cumpleaños.

El 13 de diciembre de 2018 lo llamé al geriátrico para decirle que era nuestro día. No sé si no entendió bien, si no pudo comunicar bien… Total, fue una conversación corta. Lo que no me imaginaba es que era nuestra última conversación. Menos de un mes después, me llamó mi mamá desde el hospital.

Papi, ni vos ni yo creemos en Dios, ni en vidas más allá de la muerte, ni en pelotudeces de esas.

Pero hoy es 13 de diciembre, es Santa Lucía, y quiero decirte, una vez más, que te quiero y que los 13 de diciembre, aún en medio del invierno del hemisferio norte, huelen a jazmín, a pipa, a verano.

En mi imaginación, en mi corazón, el 13 de diciembre huele a jazmín.