Diario de una copa menstrual; día 3: nada por aquí, nada por allá

El lunes trajo nada. Por la mañana, después de haber pasado toda la noche con la copa, no tenía nada que vaciar en el inodoro. Lamentándolo mucho, tuve que cortar el experimento. De momento, porque pienso volver a insistir el mes que viene.

Por lo pronto, tras dos días y medio de pruebas, saco estas conclusiones:

  • Aprendí a poner y quitármela correctamente. O eso creo, porque, claro, sin el indicador rojo es difícil saber si realmente me la estaba poniendo bien. Cuando tenga un día dos de regla en condiciones normales sabré si tengo que venir a editar este punto o no. Pero todo apunta a que quedaba bien colocada. ¡Y cómoda!
  • Que la sangre no es asquerosa. Lo mismo, cuando tenga sangre de verdad lo mismo me toca venir a retocar estas líneas, pero lo que más me paraba a la hora de pasarme a la copa era el asquísimo que me podía llegar a producir todo eso de andar tocando mi regla todo el rato. Porque sí, te manchás las manos (te manchás hasta la coronilla) cuando la metés, la sacás y cuando comprobás si todo está en su sitio. No podés no mancharte. Al menos, al principio. No sé si con la práctica lo evitaré. Pero la sangre menstrual, el rato que la conocí, no era un efluvio pestilente de mi cuerpo, sino sangre. Como cuando te sangra la nariz o te hacés una herida en una mano. No es que me haya dado ahora la volada de “oh, estoy en comunión con mi cuerpo, voy a danzar desnuda al son de los rayos cósmicos mientras las ardillas vuelan a mi alrededor y los lazos de la Pachamama me acogen entre sus brazos”, sino que empiezo a sospechar que antes era una exagerada.
  • Que no solo vas a tocar sangre, sino también pis. Quien no se haya meado los dedos intentando sacarse la copa, que tire la primera piedra.
  • No hagas una pira con las compresas/toallitas y tampones. Noooooooo, nonono, poco a poco. Los primeros días, por mi experiencia y por lo que cuentan otras amigas, hay una convivencia pacífica entre el nuevo y el viejo método reglil.
  • Hay mil maneras de ponerla y sacarla. A mí me funciona, parece, la de doblarla en forma de V, tanto en la ducha como en el inodoro, pero hay quichicientos vídeos y posts en internet sobre distintas formas de hacerlo.

De momento no se me ocurre nada más. Seguiremos informando.

 

Leé el día 1: la contorsionista.

Leé el día 2: no es una cavidad sin fin.