La sustituta

Claro, todavía no se los había contado, pero me certifiqué como instructora de Baileactivo hace unos meses. Sí, sí, de ese Baileactivo con lo que llevo dando por culo tanto tiempo, que nos lleva a hacer operaciones del Comando Villalba por Boadilla del Monte, las salas Kinépolis de Madrid cada tres meses (las presentaciones de los nuevos discos, para los neófitos), que nos junta en piscinas y barbacoas y que, especialmente, me hizo conocer gente espectacular.

Pues eso, que tan buen rollo hay en cada clase de Baileactivo, se concentra tan buena energía en una hora y salís de clase tan sumamente relajada y eufórica, que me dije que tenía que ser parte activa de eso. Así que, allá que me certifiqué.

Voy a dejar para otro post el proceso, porque fue divertido (extenuante, pero divertido). En este post me voy a centrar en el ahora.

Cuando recién te sacás el título, difícilmente tengas clases donde ejercer como profe (a menos que José Luis te deje las suyas de Becerril, pero eso es para el otro post también). Así que vas tirando de amigos y conocidos para sustituirlos cuando no pueden darla ellos por alguna razón.

Así, Romi, Alexandra, Fabián, Irene, Cristina y Maider me dieron (y me están dando) la oportunidad de ser LA SUSTITUTA. ¡¡¡Y no saben lo que mola!!! Yo al principio me desesperaba un poco buscando clases propias, pero esto de ser sustituta me está molando más. Por la sierra hay mil clases en mil gimnasios y cuando alguna cae enferma, se va de vacaciones o lo que sea, no hay nadie para cubrir esa clase, pero ahí está Súper Lucía al rescate, LA SUSTITUTA, para saltar, cantar y bailar allá donde se me necesite.

Me acuerdo que las primeras veces iba un poco cagada. Claro, me faltaban tablas. Pero ahora, cuando me dicen “necesito cubrir una clase en tal sitio”, si me cuadra, voy encantada.

Porque descubrí que los alumnos de Baileactivo son gente abierta, gente que quiere pasárselo bien, gente que no va a juzgar a la profe (a nada que te lo curres un poco, claro, que si no te sabés las córeos, o te perdés irremisiblemente con los pasos, o te da pánico escénico, lógicamente, te lincharán) y es un SUBIDONAZO que te reciban tan bien.

Tener la oportunidad de compartir una hora de sudor con gente que al final de cada canción te aplaude (como nos pasó a Jime y a mí en el polideportivo de Collado Mediano el lunes pasado), o que cuando termina la clase se te acerca y te dice que le gustó mucho y/o que te pide que te hagas una foto con ella, gente que se pasa la hora con una sonrisa en la cara (y ya si canalizan la energía desbordante en gritos de alegría o cantando las canciones, ni te cuento), gente que te pregunta si vas a seguir dando clase ahí cuando vas a un gym donde aún no tienen Baileactivo… Buah, lo recuerdo y se me llena el cuerpo de endorfinas.

Y si tan subidonazo es dar clases, ¿por qué no buscar un gym donde darlas habitualmente? En parte, por lo que dije antes: viene bien tener de quién tirar si alguna de las chicas no puede dar su clase. Pero, además, el tener la posibilidad de moverme por distintos gimnasios y polideportivos me da la oportunidad de conocer a gente que, de otra manera, no conocería. Y ya sabemos qué tan ser social soy… ;o)

Con las chicas de Romi, en Sport Center Guadarrama
Sudando la camiseta en Guadarrama
  • Monica Lopez

    que lindo ese sentimiento y esa vocación, es tan energizante lo que comentás Lu, sos una capa total!!!! tu madre!!!!