Mi última primera vez

Va de primeras veces este post. Porque ayer, según volvía a casa desde el curro, me acordaba de esa frase, que seguramente habrás oído y/o visto mil veces en contextos de superación personal, coaching y pelotudeces varias:

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

 

Pues mirá, querido Quien-Seas-que-Inventó-la-Frasecita-de-Mierda, te cuento.

El 31 de mayo tuve mi primer accidente en moto. Nada grave, no, pero la rodilla y el pie derechos fueron un poco machacados (aunque aún sin estrenar mi primera vez de romperme un hueso, ¡yuju!).

El 9 de junio tuve mi primer esguince. Que recuerde, al menos. Fijo que nunca había tenido un esguince de rodilla. En este caso, tampoco nada grave, más allá de mi desesperación por llevar ya casi un mes entero sin hacer deporte. Muero un poco. Pero esto ya sí no es primera vez.

El 21 de junio, otra primera vez. La primera vez que me quedo encerrada en un ascensor. Como fue ayer, la tengo muy fresca.

La oficina está en la primera planta de un edificio. No uso nunca el ascensor, ni para subir ni para bajar, aunque suba desde el garaje (o sea, dos plantas). Peeeeeeeeero, como voy con la pata chula, en cuanto iba ayer a empezar a bajar la escalera para irme a casita, me acordé que aún no, me fui para atrás y al ascensor.

Me iba abrochando la cazadora de la moto cuando el ascensor se paró. Y no abrió la puerta. Distraída, toqué otra vez el botón de -1. Nada. Miro el indicador del piso y me dice que estaba en el piso . Bueno, pues nada, me había quedado encerrada. Toco el botón de alarma, que comunica con la empresa de mantenimiento de los ascensores. Yo no lo sabía hasta ayer, pero cuando tocás ese botón, se comunica con la empresa, pero sale una voz por los altavoces que dice que vuelvas a tocar si estás necesitás hablar con ellos de verdad. Era mi caso, así que, le di otra vez. Llama, como un teléfono normal y corriente, con sus pipipi y sus tuuuuuuuu-tuuuuuuuuu-tuuuuuuuuuuu, y te atiende alguien. Me dicen que envían inmediatamente un técnico y yo, viendo que esto iba para largo, me senté en el suelo.

Oía puertas de los otros ascensores que se abrían y cerraban, así que pensé que estaba cerca de alguna planta, así que llamé a la puerta del ascensor y una chica me escuchó y fue a buscar al conserje. Quien no pudo hacer nada, porque el ascensor se había quedado a metro y pico del suelo y él podía abrir la puerta de afuera, pero no la de adentro.

Daba la casualidad que yo llevaba un libro en la mochila, así que me dispuse a leer un rato, pero el conserje estaba nervioso, imagino que suponiendo que yo estaría aterrada ahí dentro, y me hablaba para intentar serenarme; totalmente inútil su intento, porque yo estaba tranquila. Le dije que estaba bien, que no se preocupara, e incluso me permití tomarle un poco el pelo diciéndole que no pasaba nada, que si estaba a metro y medio del suelo eso quería decir que si se caí el ascensor, iba a tener poco recorrido. Mis palabras no ayudaron a que se relajara, el buen hombre.

Esperando
Yo ya me había preparado para una larga espera.

Total, que a los 15 minutos llegó el técnico del ascensor, abrió la puerta y me ayudaron a pegar el salto desde el ascensor al suelo. No me dio tiempo ni a leer, ¡rapidísimo fue!

 

Volviendo al principio, muchas primeras veces en estos últimos días. No sé yo si estoy muy ansiosa por conocer mi próxima primera vez… xD

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