¡Rebajas!

Enero, mes de rebajas. Cartelones gigantes anunciando descuentos apetitosos. Banners llamativos en las tiendas online. Gente comprando como si no hubiera mañana. Mires donde mires, rebajas. Lo que yo no esperaba era que las rebajas llegaran a mi nómina.

Resulta que el lunes a la mañana me ingresaron la nómina de enero y, ¡oh, sorpresa!, tenía una sustancial rebaja. Ya nos habían avisado que gracias al majo de Montoro (ese economista de pro que está al mando de las finanzas del país en el ministerio), la nómina de enero (y sucesivas) iba a ser inferior a la de diciembre porque el plus de transporte iba a cotizar con un 6,35%. Eso significaban unos cinco euros menos al mes. Y la de enero sería aún más cortita porque se iba a hacer retroactivo en los 10 días de diciembre que esa ley estuvo en vigor (por sorpresa, también, aprobada el 22 de diciembre, toma regalito de navidad). Total, yo me esperaba unos 7 euros menos. 7, no 50, que fue lo que fue.

Después de mucho investigar (dos días para que los de la gestoría al fin lo aclararan), resulta ser que aunque la nómina bruta de enero era igual que la de diciembre, para el cálculo de retenciones del 2014 los cachondos habían incluido un bonus gigante que nos iban a dar si llegábamos a una serie de objetivos en la empresa. Objetivos a los que no llegamos ni de coña, en ninguna de sus acepciones. Así que, aunque mi nómina bruta mensual seguía siendo de x, las retenciones se calcularon como si estuviera cobrando (x+x/5), resultando un porcentaje bastante importante de retención. Es decir, hasta abril, que es cuando finalmente se le confirmará a la gestoría que no nos llevamos ni un céntimo del bonus, voy a cobrar una nómina rebajada. Y todo porque los de la gestoría calculan mis retenciones para que cuando haga la declaración de la renta no me salga a pagar.

Y acá es donde empieza realmente el post. Porque yo me pregunto, ¿por qué mierda tienen que ajustar las retenciones a lo que se supone que tengo que aportar? Mejor dicho, ¿por qué mierda tengo que aportar nada a este gobierno corrupto, inepto e incompetente, con la esperanza de que dentro de un año y medio, me devuelvan algo (o no tenga que pagarles)? Mejor dicho aún, ¿por qué mierda tengo que pagar nada a esta gente? ¿Qué coño hacen con mi dinero?

Se supone que con los impuestos se brindan servicios sociales… Y se mantienen los chanchullos de un país que ya no se sostiene por ninguna parte. ¿Qué servicio social uso yo? Tengo sanidad privada, no hago uso de la educación pública, no me beneficio de ningún tipo de subvención, no acudo a comedores sociales… O sea, en una palabra, ¿qué hace este gobierno por mí? Nada. La respuesta es NADA. Entonces, ¿por qué tengo que hacer algo yo por ellos? ¿Es legal que no se me retenga nada en la nómina a cuenta de IRPF y chorradas? Porque, de verdad, yo prefiero aportar ese dinero que se comen estos cada mes directamente a alguna investigación, a pagarle el médico a alguien que lo necesite, a educar a un grupo de personas… No quiero tenerlos de intermediarios. Creo más en el crowfounding que en la gestión que pueden hacer estos.

Que alguien me enseñe a defraudar impuestos. Por favor. No porque quiera hacerme rica, sino porque no quiero que estos mamarrachos (ni ningunos otros) se hagan ricos a mi costa. No quiero pagarle el sueldo a Rajoy, a Montoro, a Wert, a la gentuza que los acompaña… Me dan asco, quiero que mi dinero se vaya a quien realmente lo necesita. Quiero dedicar un 30% de mi nómina a asegurarme mi futuro (y no hablo de la pensión ni del hipotético paro que pudiera cobrar. Quiero tenerlo yo, en mi poder, para poder gestionarlo yo como crea conveniente). Quiero dedicar un 30% de mi nómina a asegurarle el futuro a uno, varios, muchos desconocidos. Quiero dedicar un 30% de mi nómina a apoyar la salud, la cultura, la educación…

Estoy súper cabreada. Lo desató el que cobrara menos este mes (y los siguientes). Pero estoy cabreada porque la mierda de democracia me puso esta mierda de gobernantes que gestionan mi dinero como una verdadera mierda, llenándose los bolsillos y dejando vacíos el de los demás. Así que, si sabés cómo puedo defraudar impuestos, avisame. Porque si quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, quien defrauda a un defraudador, corrupto, hijo de puta, ¿cuántas hectáreas tiene de cielo?