La felicidad de mis amigos

Quienes me conozcan me habrán oído/leído decir muchas veces que la felicidad de mis amigos me colma más que mi propia felicidad.

No sé, me siento muy orgullosa de sus logros, contenta en sus alegrías, feliz cuando consiguen sus objetivos. También empatizo con sus tristezas y fracasos, eso se sobreentiende.

Pero ahora me hincha el pecho otro tipo de felicidad. Y es ver que mis compañeros de carrera van llegando al final. Nuevos licenciados y, próximamente, graduados, dejan la UNED. Algunos con la ilusión de trabajar como ambientólogos, otros con la penita del «¿y ahora qué?» que yo también sentí, casi todos con un suspiro de alivio como cuando corrés 742984 maratones seguidas.

Fernando, Evita, Ángel Luis, Rubén, Sonia, Noemi, Noelia, Cháves, Matey, Edu, … Montse esperando sus dos últimas notas, Tommy, Santás, Mar, Marimar, Idoya, María, Fernando, Lola, …

Son parte de mi historia. Parte de quien soy. Muchas horas compartidas de cafetería, de tutorías, de prácticas, de foros, de cines, de montaña, de «¿qué cojones quiso decir este en este libro?«, de echarle paciencia e imaginación, de compartir dudas, miedos, anhelos, libros…

Ay, ay, ay, de verdad, me emociona muchísimo ver que alguno de ustedes termina la carrera.

Me emociona muchísimo ver que los demás seguís.

 

Así que, amigos, licenciados, ¡¡¡bienvenidos!!! Y a los que no bajáis los brazos, ¡¡¡ánimo, que los estamos esperando!!!

Solicitud de título
Me costó casi dos años aceptar que había terminado la carrera y pedir, al fin, el título.