TeleCuatro y el maltrato animal

Hace unos años, ya no me acuerdo cuántos, apareció un nuevo canal de televisión: Cuatro. La verdad es que estaba bien. Era diferente a los demás, con poca telebasura y bastante contenido de calidad: series, documentales, películas… Yo llegaba a casa y ponía Cuatro. No había otro canal para mí. Después empecé a alternar con TVE 2, porque a los documentales se le agregó el que ya no emitían publicidad (¿seguirá mucho tiempo siendo así?).

Pero la dicha acabó. Cuatro se fusionó con TeleCinco. O TeleCirco. Estando Berlusconi en medio, ¿qué se puede esperar de una cadena de televisión? Pues que sea, lisa y llanamente, una porquería. Confieso que yo tenía la esperanza de que no pasara nada. Bueno, no nada, pero sí que se siguiera manteniendo un cierto nivel. Hubiera estado bien que TeleCinco (si alguien pone en Google «telebasura» sale Telecinco en los 4279 primeros puestos) se contagiara de Cuatro. Pero paso al revés. El mayor contagió al menor. Todo el grupo PRISA se telecinqueó. Cerraron CNN+ (para dar paso a ¡Gran Hermano 24 horas!), La Ser también cambió y hasta se notó un cierto viraje en El País. Pero lo de Cuatro ya fue demasiado. Ahora, es encender la tele y ver tías mega pijas (NdT: conchetas), realitys con poca realidad, concursos estúpidos… Creo que siguen dando alguna serie, pero ya no lo miro (gracias Series Yonkis). Lo único que veo es el noticiero.

Y es que me gusta estar al tanto de lo que pasa mientras como. Llego a casa, me pongo Cuatro con el nuevo presentador (importado de TeleCinco) y escucho las noticias mientras hago la comida y la engullo.

Sin embargo, hace unos días, mientras me preparaba un plato de pasta (lamentablemente, lo recuerdo como si fuera hoy), medio escuché una noticia que había estado evitando todo el día en las redes sociales: el hijo de puta que torturaba cachorros y subía los vídeos a internet (y no voy a hacer más comentarios sobre esto. Hasta escribirlo me llena de tantos sentimientos negativos que no lo puedo soportar). La cuestión es que cuando escuché que ¡estaban poniendo el vídeo!, me tapé los oídos, empecé a cantar a voz en cuello para no oírlo y fui corriendo a apagar. Todavía escucho el medio segundo de vídeo que me hicieron oír…

Hoy estaba nuevamente viendo Cuatro. Hablaban de Japón, hablaban del tsunami, hablaban del concurso de recortadores de Valencia. Y, al hilo de esto, de un toro abatido a tiros en León. Y así, sin solución de continuidad, te ponen al bicho, muerto en medio de la calle, todo rodeado de sangre… ¿Es necesario? ¿Hace falta esa crudeza, ese morbo, esa brutalidad? Me decían hoy en Facebook que hay que enseñarlo, para concienciar a la gente. Pero yo ya estoy concienciada, lo juro. No me hace falta verlo. ¿No van a emitirlo porque a mí me hiere? No, no digo eso. Pero un aviso «las imágenes que se emitirán a continuación pueden herir la sensibilidad». Ya ese mensaje es suficientemente duro y fuerte como para saber que tengo que cambiar de canal. ¿Que si lo dicen muchos vamos a cambiar y no volver durante todo el día, disminuyendo la audiencia? Pues yo hoy decidí que no voy a volver a ver ese noticiero nunca.