Canciones

La verdad es que no soy muy musical. Por ejemplo, no tengo ni una sola canción en el portátil. Ni un solo CD en toda la casa (en el coche sí, unos 20 o así). Prefiero la radio ya, que pasan más variedad, antes que escuchar un solo CD de un único artista, pero hay ciertas canciones que tengo muy asociadas a momentos, instantes, concretos de mi vida. Y allá van, sin ningún orden concreto, sino según me van saliendo:

1. Lucía, Joan Manuel Serrat
Bueno, esta era obvia. Me gusta más la versión de Rosario Flores, pero si me llamo Lucía, es por Serrat. Lo sé desde siempre, desde que mis papás me contaron por primera vez que se enamoraron de esta canción y decidieron, por unanimidad, mi nombre (la decisión de mi segundo nombre no fue tan unánime, jajajajaja). Pero no fue hasta mucho tiempo después, en casa de Fer Fodrini (en Rosario, con 18 añazos) que no la escuché. Esta canción no me trae ningún recuerdo particular, pero si voy a hacer una especie de “banda sonora de mi vida”, no puede faltar. “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”. Adoro esa frase.

2. Song #2, Blur
Puf, ¿tendría yo 17 y él 13? No, no me suena… A ver, San Google me saca de dudas: yo 19, Pablo, 15. 27 de noviembre de 1999. Luna Park. Concierto de Blur. Pablo y yo, sentaditos muy modositos en nuestras butacas. Suenan los primeros acordes y los primeros “yuuuujuuuuuuuuuuu”. A la mierda la decencia, a la mierda las butacas, a la mierda todo lo que no fuera saltar, cantar y chillar como locos con cada “yuuuuuuujuuuuuuuuuuuuuuu”. Un año y poco después, yo estaría en España. Fue el único concierto al que fuimos juntos. Tocarían todas las canciones, digo yo, pero Song #2 es mi hermano y yo pasando uno de los ratos más agradables que recuerdo. Jajajaa, ahora me vino a la memoria también una canción que inventamos con mi hermano (las manzanas no caen lejos del árbol, ¿eh?), que decía algo de la luna… Uy, no me acuerdo, espero que Pablo tenga mejor memoria que yo. Pero me acuerdo de eso, de inventarnos una canción y cantársela a mis papás.

3. Yes, I do; yes, I do
Esta no tiene link, porque es una canción inventada. “Yes, I do; yes, I do, I looooooooooooove you”. La canción en sí no es gran cosa. Lo mejor era el baile que lo acompañaba, jajajajajaa. Y “On the ocean, please, zarigüeya”. Pablo, tenemos que subir un video a Youtube con papi y mami cantando y bailando esto. ¡¡¡Te lo encomiendo para cuando vaya para Argentina!!!

4. Unchained melody, Righteous Brothers
Oooooooooooh, my love, my darliiiing, I’ve hungered for your touch. Así sonaba cuando entraba, del brazo de mi papá, a mi fiesta de quince. Obviamente, era la canción que más me gustaba entonces, y me sigue gustando ahora. Un poco harta de la canción en sí, pero no de la emoción que sentía cuando mi papá y yo flanqueábamos la puerta, con el camino lleno de amigos a ambos lados, e iniciábamos la fiesta bailando un vals. Yo, con mi vestido blanco, mi papá, todo elegante con su traje y orgullosísimo de presentar a su hijita, que se convertía en una mujercita. La única fiesta de quince de la familia. Y empezó con esa canción.

5. Hey Jude, The Beatles
Me retrotrae al colegio. Y es que cuando estábamos en sexto o séptimo (11, 12 años), nos enseñaron a tocar esta canción con la flauta y nos aprendimos la letra. Íbamos a representarla ante nuestros compañeros, maquillados y disfrazados para la ocasión. Mi mamá me había puesto un vestido todo setentero, cortito… Demasiado cortito, según la maestra de inglés, que me dijo que cómo se me ocurría vestirme así, que me fuera a cambiar de ropa…

6. La vida es un carnaval, Celia Cruz
Esta canción me lleva a Rosario. Estaba de moda el año que hice biotecnología y me acuerdo como si fuera hoy que Nico Paz y ¿Cecilia? la cantaban todo el rato, se morían de risa con ella… Y me acuerdo también de Mario (¿qué será de la vida de ese muchacho? ¡Qué coco que tenía!), en una fiesta que hubo en la facultad, todo sonrisa y todo simpatía, sacándome a bailarla. “No hay que llorar, que la vida es un carnaval, y las penas se van cantando, ooooh ooh aaaaaaaaaaay, no hay que llorar”.

7. (Everything I do) I do it for you, Bryan Adams
Cuándo éramos chicos, pero empezábamos a dejar de serlo, nos reuníamos en la casa de alguno y los chicos llevaban bebidas y las chicas nos hacíamos cargo de la comida (¡viva la igualdad! Jajajajajaja). Nos pasábamos toda la tarde tonteando, jugando lo mismo a la escondida (escondite) que a la botellita (no, papi, yo no jugué nunca, siempre me daba miedo que descubrieras que había jugado y que me había tocado darme un piquito con alguno y pensaras mal de mí) o a verdad-consecuencia (a esto sí jugaba, era divertido inventarse maldades para los que preferían “consecuencia”). Y, además de comer y tomar Coca-Cola, bailábamos. Me acuerdo que bailábamos ¡Twist!, rock, pop, lambada… Hasta que llegaban los lentos. Era la parte preferida de los chicos (y de las chicas, que participábamos con nuestros codos y nuestro “las manos en la cintura” para imponer la distancia marcada por nuestros padres, mientras que dejábamos que los chicos que nos gustaban nos acercaran un poco más hacia sí). Una de las que no podía faltar era esta. Para los que no se acuerden, hay un silencio casi al final, y después sigue unos pocos acordes más, y siempre, SIEMPRE, en ese espacio, Bruno soltaba un brazo de la chica con la que estuviera bailando para recordarnos que “¡¡¡todavía no terminó!!!” y que aún nos quedaban unos minutitos más en brazos de nuestra pareja.

8. Too much love will kill you, Brian May
Esta es muuuuuuuuuuuy buena. La canción en sí no es que me diga mucho, pero la historia que trae detrás es muy tierna. Estábamos en el cole. En mi casa nos solíamos juntar mucho, era un punto de reunión bastante frecuente. Aquella vez, a saber porqué, estábamos Tommy, Vale y yo en casa. Tommy salió y Vale y yo, que nos olíamos lo que pasaba, lo seguimos. Se había ido a comprar cigarrillos. Lo que temíamos, se convertía en realidad. Tommy fumaba. ¡Era muy joven para fumar! ¡Eso lo iba a matar! Lo queríamos muchísimo, no podíamos quedarnos de brazos cruzados viendo como tiraba su vida por la ventana. Tampoco queríamos ser muy directas, ¿cómo podíamos hacerle ver que no tenía que fumar? Brian May nos iba a ayudar. Reemplazamos el “too much love will kill you” por un muy directo “too much smoke will kill you“. No funcionó, pero la intención era buena.

9. Don’t want to miss a thing, Aerosmith
Esta canción es Junior, esta canción es IRC, es noches (muchas noches) en vela chateando. Tendría 18 años, aprox, cuando Junior escribía como yo (con mis letras azules y mis signos de puntuación) y yo escribía como él (nos intercambiábamos los nicks y todo; así de compenetrados estábamos). Esta canción es también Junior en Rosario, es la orilla del río. Son un montón de charlas… Esta canción siempre me recuerda a Diego. La verdad es que era una amistad súper bonita la que teníamos. Primero Rosario y después todo un continente nos alejaron, pero lo sigo queriendo muchísimo y voy siguiendo sus aventuras por Facebook (con sus papers, su retoño, su grupo de música). Sí, me gusta esta canción. Blah.

10. Valiente, Vetusta Morla
Esta es la incorporación más reciente a mi BSO. Bueno, creo que todas las de Vetusta Morla están asociadas a buen rollo, a alegría, a felicidad, a frescura, a locura, a coger al toro por los cuernos y a perseguir mis sueños. “Porque ser valiente no es solo cuestión de suerte“, Vetusta Morla me recuerda momentos de conocer gente muy interesante, muy querida para mí, momentos de “disfrazar, seducir, ponerme guapo para tí” para descubrir que no hace falta ni disfrazarse, ni seducir, ni ponerse de ninguna manera para tirar para adelante, aprovechando cada momento para crecer, quedándome con lo mejor de cada persona e ignorando (y/o aceptando) el resto.

11. Himno español
Llamará la atención esta canción. ¿El himno? Sí, señores y señoras, el himno español. Y por muchas razones. La primera, y por la que la incluyo en la lista, es porque Do, Sol, Mi, Do, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Do, Si, La, Sol. Fue la primer canción que aprendí a tocar en gaita, y por eso le tengo un especial cariño. Creo que fue la única que supe tocar entera, jajajajajaa. Pero bueno, ahora, cuando llevo casi 10 años viviendo acá (ya no queda ná, fue en marzo), la verdad es que me siento como si hubiera vivido en España toda la vida (no, argentinos de mi alma, no reniego de Argentina, ni me olvido, ni nada, es solo que me siento acá muy cómoda y muy “en casa”). Y porque, además, el mundial está aún muy reciente y como vi todos los partidos de La Roja, con su himno sin letra, esta melodía me recuerda al gol de Iniesta, a las celebraciones posteriores, al miedo de Stan y el pasotismo de Lisa ante los petardos del festejo. Pero, vamos, que la hubiera incluido igual, porque, como digo, DO SOL MI DO FA MI RE DO DO SI LA SOL, …

12. Love of my life, Queen
La canción más llorada habida y por haber. Dicen que el mundo se acaba en 2012, pero el mundo se acababa en 1992. Terminábamos la primaria, nuestros amigos se iban a otros colegios a hacer el secundario y no nos íbamos a ver más. Después de muchos años juntos, solo nos quedaba el viaje de egresados a Esquel, y, más allá, la nada, la muerte, el vacío absoluto. Con quienes compartíamos día, comidas, peleas, enamoramientos… La vida, con 12 años, ya no tenía sentido. Durante todo ese año, en coro (¡con Omar!) preparamos muchas canciones, pero la última era “Love of my life”. Maga de soprano, como siempre, con esa voz y esa presencia que años más tarde la llevarían a protagonizar La Bella y la Bestia, los demás acompañándola y haciendo el resto de voces. ¿Había alguien al piano? De eso no me acuerdo. Pero sí me acuerdo de estar frente a todo el colegio, padres, alumnos, profesores, directora… Cerrábamos el acto de fin de curso, con nuestros uniformes de cuadrillé rojo y los jeans, y las caras más rojas que las camisas. No podíamos cantar. Me acuerdo de Karen, la hermana de Pame. Ella no acababa aún la primaria, pero también lloraba. Todos llorábamos. No pudimos terminar de cantar, la mayoría de nosotros. Obviamente, nuestras vidas no acabaron ahí, después vino el viaje de egresados, la secundaria (¡con muchos de los compañeros de la primaria a los que creíamos que no volveríamos a ver!), la facultad, Rosario, España… Pero ese caluroso día de diciembre, mientras cantábamos en la galería del colegio, no veíamos salida a nuestra congoja. Cuando escucho esta canción, pienso en el cole y en la amistad y unión tan bonitas que teníamos.

13. Losing my religion, REM
Esta es Rosario también; Claudio (el “anteojudo pelotudo”, jajajaja) frente al ordenador de casa, buscando partituras para tocar con la guitarra, todos alrededor, cantando voz en cuello, dándolo todo con el “I thought that I heard you laughing, I thought that I heard you sing, I think I thought I saaaaaaaaay youuuuu try“. Y Cris, y Rama, y Mauro, y la Peli, y Fer, y Cachito (Cachito’s office), y Leo, y Sebas, y Vero, y todos aquellos buenos momentos que pasamos cantando en mi casa (la casa del pueblo. Medio Rosario tenía llaves de casa y no era raro que, al llegar de pasar un fin de semana en Buenos Aires con mis papás, me encontrara gente ahí).
Actualización del 08/02/2011: pulitaroxxx también hizo su historia de Canciones, como dijo en el comentario. Por si alguien quiere conocerla un poco más, leer sus anécdotas y/o cotillear su blog, ahí les dejo el enlace.