To en ermiso?

Ayer llamé a Carmen para hablar un rato, después de pegarme una buena siesta. La noche anterior la había pasado en vela, viendo la lluvia de estrellas de las Perseidas y a las tres de la tarde, después del curro, estaba que no sabía ni cómo me llamaba.

Me atiende el teléfono y, sin casi decirme ni hola, me dice “¿Qué significa el SMS que me mandaste antes?”. Fue entonces cuando me preocupé por su salud mental, ¿de qué SMS me estaba hablando, si me acababa de despertar? Me hace fijarme en los elementos enviados en el móvil y veo uno de las 15:40 que dice “To en ermiso?”. No me acuerdo para nada haber mandado ese SMS, ¡¡¡estaba frita!!! O sea, ya no sólo hablo dormida, ¡¡¡mando SMS también!!! Lo peor es que, por muchas vueltas que le dimos, no sabemos qué significa…

Aunque, claro, esta anécdota no supera a otras grandes acciones sonámbulas de mi vida…

Como la vez que invité a Caro a dormir por primera vez a mi casa, allá hace unos 14 años y que, según ella, me puse a gritar como una desaforada. Ella creía que se iban a levantar mis papás a ver qué me estaba haciendo la piba esta que había invitado, pero para tanto no sería, siendo que no pasó nada.

O como la vez que, también siendo chica, me levanté para ir al cole y veo la cortina de mi ventana medio descolgada. Atando cabos y arrejuntando cachitos dispersos, me acordé que, soñando, me había puesto de pie en mi cama y empezado a descolgarla. Claro, como tenía los ojos cerrados (¡estaba durmiendo!), no veía lo que hacía, y encendí la luz que tenía en la cama. Aún en sueños, me di cuenta que lo que estaba haciendo no tenía sentido, y me acosté otra vez.

Bueno, y hablar… Soy de esas peligrosas que, cuando le da por hablar, ¡hasta responde las preguntas que se le hagan!

Qué desastre de persona… Jajajajaja.